Pasión viviente de Covarrubias

Pasión viviente de Covarrubias

Cada Viernes Santo, la villa rachela se prepara para celebrar la Procesión del Santo Entierro con estaciones vivientes.

Se trata de uno de los momentos álgidos que todos los vecinos y turistas viven con mayor fervor. Además, la procesión tiene mucho de particular, es la única en España con este formato.

Son los propios vecinos de Covarrubias los que participan en la representación silenciosa de cada una de las estaciones. Ellos confeccionan los trajes y son fieles a las pautas que el momento demanda: recogimiento, piedad popular y, sobre todo, fidelidad a los evangelios. Merecen mención especial los jóvenes que son el alma de esta procesión organizada por el C.I.T de Covarrubias.

El encanto de esta procesión reside en que los fieles son los que procesionan dado que recorren todas las estaciones desde la última cena hasta el descendimiento. Este dato sorprende gratamente a los turistas que normalmente sólo contemplan el paso de la procesión.

Especial es la espectacularidad de la estación de la Crucifixión, que se escenifica a la luz de grandes hogueras.

Además posee un hondo sentimiento la representación de la última estación, el Descendimiento, ya dentro del templo de San Cosme y San Damián.

Esta tradición hunde sus raíces en el tiempo, aunque no hay una idea clara sobre su origen. Sin embargo, es cierto que su recuperación se debe al entonces párroco de Covarrubias, D. Rufino Vargas, que alentó el desarrollo de esta procesión de la estaciones vivientes allá por el año 1970. Se trata de la procesión viviente más antigua de la provincia.

Foto: Azúa (Diario de Burgos)
Cartel 2019